Roma/Barcelona 8

En cuanto a Leo Messi, sensaciones muy similares a anteriores eliminaciones en champions: arrastrando problemas físicos, falta de gasolina, pero el caso es que intercala partidos en liga española donde es decisivo, con ida y vuelta en champions donde no comparece y el equipo cae eliminado. Me sigue intrigando ese “Messi tiene que estar activo” que pronunció Valverde este pasado fin de semana ante el Leganés; insistencia en alinear a Messi en liga que han repetido Tito-Roura, Martino y Luis Enrique en anteriores eliminaciones: semifinales ante el Bayern, cuartos frente a Atlético (por dos veces) y Juve; cuando en muchos de estos casos la competición doméstica estaba sentenciada.
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Si hasta cuatro técnicos insisten en esa idea, no seré yo quien la ponga en cuestión, pero… me sigue intrigando.
Puse el partido justo después de que Salah sentenciara la otra eliminatoria y pensé que la media hora final que vi fue extraordinaria respecto al conjunto del partido, pero por lo que he leído por aquí y por lo que me han comentado algunos amigos el dominio romano se extendió durante los noventa minutos.
En fin, antes de nada creo que no debemos caer en la injusticia de sintetizar la temporada culé (y sobre todo el papel que Valverde ha desempeñado en ella) con el encuentro disputado ayer. Lo cierto es que mirando por encima la historia reciente podemos decir que el intento de darle continuidad al proyecto de Guardiola terminó con el chasco de Tata Martino, que luego se abrió una fase de caracterizada por la presencia de la MSN y que, por lo tanto, la marcha de uno de sus tres integrantes abrió un nuevo ciclo, el comandado por Valverde. El duro correctivo recibido en la Supercopa a manos del eterno rival provocó un necesario periodo de reflexión, cuyo fruto no fue solo el replanteamiento del sistema de juego, sino también la política de fichajes del club. En el primer aspecto se renunció al clásico 4-3-3 en favor de un 4-4-2, para dotar así al equipo de mayor solidez defensiva; en el segundo, se acometieron las multimillonarias incorporaciones de Dembelé, en verano, y Coutinho, durante el mercado de invierno. Y los resultados llegaron: han pasado más de treinta partidos en la competición doméstica y el Barça sigue invicto, está en la final de la Copa del Rey y afrontaba la vuelta de los cuartos con un favorable 4-1 en la ida. Que sí, que parece que el equipo está algo cansado y falto de ideas durante el tramo final de la temporada, pero incluso tras la eliminación europea, la balanza final (o casi final) me parece positiva.Camisetas de fútbol de selecciones nacionales del Mundial 2018, no te pierdas!
Perder siempre es duro. Perder teniendo en tus filas a Leo Messi es muy duro. Pero perder sin haber estado abrigado por lo que todo blaugrana consideraba innegociable rebasa el dolor y deja paso a la incredulidad. Ni siquiera la Copa de Europa, que tan diabólica ha sido recientemente con el Barça, puede explicar el desenlace. Sin duda la derrota debe empezar a cobrar sentido en Dzeko, Schick, De Rossi, Nainggolan, Manolas y por supuesto Di Francesco, pero nunca tener la excusa de haberte aplastado sin haber podido dedicarle un triste grito. El Barça se dejó la eliminatoria en Turín hace un año y se ahogó en la telaraña de Simeone hace dos, pero cuesta recordar una falta de confianza y seguridad para guardar la pelota como la mostrada en el Stadio Olimpico en la noche del martes. El Barça sufrió su derrota más dolorosa, simplemente, porque nunca pareció el Barça.