¿Es Bueno Djene Dakonam?

Djené Dakonam no es un estado de forma. Su gran rendimiento no se debe a un pico puntual que no se podrá mantener en el tiempo a poco que la inspiración vuelva a los niveles lógicos. Desde luego que su fútbol está impulsado por ese alto grado de inspiración, por la confianza ganada por sus buenas actuaciones y por la dinámica positiva que vive el Getafe de Bordalás, pero es que incluso todo esto no es más que una consecuencia de su propio talento. Él es el culpable de sus aciertos y uno de los grandes responsables del gran inicio de curso de los azulones. Y aunque es pronto y su pasado ciertamente nos hace echar el freno, lo cierto es que no hay nada de su juego que insinué que esto vaya a cambiar para mal en exceso.
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Ésta es la base fundamental de cada una de las acciones que protagoniza sobre el césped. A pesar de no ser un central de formación, Djené cuenta con una lectura del juego privilegiada. Interpreta muy bien todo lo relacionado con el tiempo y el espacio, ya sea para anticiparse al rival como para corregir situaciones delicadas para su equipo. A menudo da la sensación, sobre todo visual, de que en ciertas acciones Djené va a ir al límite, pero al final estas acciones siempre se terminan resolviendo de una forma extrañamente controlada. Es su don.
Lo primero que llama la atención en Djené es cómo logra hacer todo lo que hace sobre un terreno de juego siendo tan bajito y liviano para lo que suele ser habitual en la posición. Sin embargo, a poco que pasan los partidos nos vamos dando cuenta como su físico está totalmente adaptado a su fútbol. O al revés. Porque Djené es rápido, elástico, ágil, potente, fuerte… Y lo mejor de todo: es realmente coordinado. Algo que es absolutamente fundamental y que revierte de forma directa en una técnica defensiva más que notable, sobre todo a la hora de meter el pie o de anticiparse.
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Como broche de oro a la suma de sus características tácticas, técnicas y físicas está el aspecto emocional. Djené es pura energía. Desborda actividad. Y lo hace todo demostrando una concentración e imponiendo una personalidad que no deberían acompañarle. El defensa azulón no deja de ser un chico de 25 años que abandonó Togo hace tres, que competía como lateral en Alcorcón hace dos y que jugaba en un modesto club belga hace uno. Nada de su carrera podía insinuar que en su figura albergase un central dominante. Y lo es.
A consecuencia de sus magníficas condiciones, Djené Dakonamestá siendo uno de los futbolistas del comienzo de La Liga. Su ascendencia sobre todos los partidos está siendo mayúscula. Incluso se podría decir que sus mejores actuaciones llegaron ante Barcelona, Madrid y Valencia, pues no dejaron de ser los partidos donde le probaron más… Sin poder superarle. Ni por bajo ni por alto. Porque el fútbol de Djené no tiene, a tenor de lo visto, un lado ciego. Al ser tan bajito y disfrutar con espacios se podría pensar que se manejaría peor en su área, pero todo lo contrario.